En esta ocasión, volvimos a disfrutar de una historia que ya es todo un clásico en nuestras actividades: Elmer, el elefante de colores. Esta vez, llevamos el cuentacuentos al aula específica, donde compartimos un momento tranquilo, cercano y muy especial.
La lectura volvió a llenarse de colores, sonrisas y mucha atención, demostrando que las buenas historias nunca cansan… ¡y siempre tienen algo nuevo que ofrecernos!
Pero además, tuvimos una sorpresa muy bonita: Kilian se animó a convertirse en cuentacuentos por un rato y nos leyó un trocito de otro cuento. Lo hizo genial y fue un momento muy especial, que todos disfrutamos mucho.
Fue una actividad sencilla pero muy significativa, en la que compartir, escuchar y participar fueron los verdaderos protagonistas. Porque a veces, lo más bonito de la lectura… es vivirla juntos. 💛📖✨

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